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Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

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EL CIELO
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El Cielo está dividido en dos reinos

20. Puesto que en el cielo hay infinitas variedades y que una sociedad no es enteramente igual a otra, ni los ángeles entre sí, por esto el cielo se divide de manera general, especial y particular; de manera general en dos reinos, de manera especial en tres cielos, y de manera particular en innumerables sociedades. De esto se tratará detalladamente en lo que a continuación sigue. Se dice reinos, porque el cielo se llama el "Reino de Dios."

21. Los ángeles reciben unos más y otros menos íntimamente lo Divino que procede del Señor; los que más íntimamente lo reciben se llaman ángeles celestiales, y los que menos, ángeles espirituales. Es por esto que el cielo se distingue en dos reinos; uno de los cuales se llama el Reino Celestial y el otro el Reino Espiritual.

22. Los ángeles que constituyen el reino celestial, por recibir más íntimamente lo Divino del Señor, se llaman ángeles interiores y también superiores, y en su consecuencia el cielo que constituyen es llamado cielo interior y también superior. Se dice superiores e inferiores, puesto que así se llaman las cosas interiores y exteriores.

 23. El amor en el cual están los que viven en el reino celestial se llama amor celestial, y el amor en el cual están los que viven en el reino espiritual se llama amor espiritual.

El amor celestial es amor al Señor, y amor espiritual es caridad, y puesto que todo bien pertenece al amor, porque lo que uno ama es para el bueno, de ahí que el bien de uno de los reinos se llama celestial, y el del otro, espiritual. Por esto se ve como se distinguen estos dos reinos, sea como el bien del amor al Señor, y el bien de la caridad; y puesto que el primero es un bien interior, y su amor un amor interior, de ahí que los ángeles celestiales son ángeles interiores y se llaman superiores.

24. El reino celestial se llama también el reino sacerdotal del Señor, y en el Verbo " Su Habitación," y el reino espiritual se llama Su reino real y en el Verbo "Su Trono." Por lo celestial Divino fue también el Señor en el mundo llamado "Jesús" y por lo espiritual Divino, "Cristo."

25. Los ángeles en el reino celestial del Señor exceden altamente en sabiduría y en gloria a los ángeles que están en el reino espiritual a causa de recibir más íntimamente lo Divino del Señor, porque están en amor a Él y por ello más cerca y más unidos a Él. La razón por la cual estos ángeles son tales es que recibieron y reciben las Divinas verdades directamente en la vida y no como los espirituales, previamente en la memoria y en el pensamiento, por lo cual las llevan inscritas en sus corazones; las perciben y las ven por así decir dentro de sí; y nunca raciocinan sobre ellas si es o si no es así. Son como los que se describen en Jeremías:

Daré Mi ley en sus mentes y la grabaré en sus corazones; no enseñará más alguien a su amigo y alguien a su hermano, conoced a Jehová, Me conocerán desde el más pequeño hasta el más grande de ellos (31: 33,34).

Y como los que se llaman en Isaías: Enseñados por Jehová (54: 13).

Los que son "enseñados por Jehová" son los que son " enseñados por el Señor "; esto enseña el Señor mismo en Juan (6: 45, 46).

26. Se ha dicho que estos tienen mayor sabiduría y gloria que los demás, porque recibieron y reciben las Divinas verdades inmediatamente en su vida; porque tan pronto como las oyen las quieren y las hacen y no las detienen en la memoria para reflexionar si es así. Los que son así saben al momento por influjo del Señor si la verdad que oyen es la verdad, porque el Señor influye directamente en la voluntad del hombre, e indirectamente, por conducto de la voluntad, en su pensamiento, o lo que es lo mismo, el Señor influye directamente en el bien e indirectamente por conducto del bien en la verdad; porque bien se llama lo que es de la voluntad y por consiguiente del obrar, y verdad, lo que es de la memoria y por ello del pensar. Toda verdad es también transformada en bien e implantada en el amor tan pronto como entra en la voluntad; pero tanto como la verdad permanece (detenida) en la memoria y por consiguiente en el pensamiento, no llega a ser bien, ni vive ni es apropiada por el hombre, puesto que el hombre es hombre por la voluntad y en virtud de ella por la inteligencia, y no por la inteligencia separada de la voluntad.

27. Puesto que existe tal diferencia entre los ángeles del reino celestial y los ángeles del reino espiritual, no están juntos ni tienen trato entre sí; se comunican únicamente por medio de sociedades de ángeles intermedias las cuales se llaman celeste-espirituales. Por conducto de estos influye el reino celestial en el espiritual. Así es que el cielo, por más que se distingue en dos reinos, forma sin embargo uno. El Señor provee siempre tales ángeles intermedios, por cuyo conducto puede haber comunicación y conjunción.

28. Puesto que en lo que sigue se tratará mucho de los ángeles del uno y del otro reino no entramos aquí en detalles.

El siguiente capítulo [5] §§ 29—40 Hay tres cielos
El capítulo previo [3] §§ 13—19 En el Cielo la Divinidad del Señor es el amor a Él y la caridad hacia el prójimo